Familias


Educación en casa

Madres y Padres

Un reto tan difícil como importante

La educación de un hijo es una tarea compleja y difícil.

Hay que transmitir principios y valores, muy importantes para que el menor se desenvuelva correctamente el día de mañana. En ese proceso es necesario que existan una serie de límites que garanticen una buena convivencia.


La educación en casa genera altos niveles de estrés y frustración, que pueden hacer que no seamos efectivos, afectándonos negativamente en la comunicación y bienestar familiar.

Es importante tener claro qué le queremos  trasmitir a nuestro hijo, la manera más efectiva de hacerlo y ser conscientes de que nuestras emociones pueden sabotear todo el trabajo.

 

 

Soluciones educativas

Formación para Madres, Padres y niños, donde trabajar las habilidades sociales y emocionales que, son tan importantes para un sano desarrollo.


Escuela de Madres y Padres

Nuestro equipo de psicólogos está especializado en formación para familias con el objetivo de conseguir una educación efectiva y sana. Es importante saber qué consecuencias puede tener un estilo educativo u otro en el futuro del menor, así como qué y como hacer las cosas en función de lo que queramos conseguir. Una solución con muy buena acogida.

 

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Taller de Inteligencia Emocional

Taller de Inteligencia Emocional para Madres y Padres. Este revolucionario concepto nos ayuda, entre otras cosas, a una correcta gestión emocional de nuestras vidas. Autoestima, bienestar, problemas de pareja, o comunicación en la familia son algunos ejemplos de los campos donde la educación social y emocional tiene más impacto.

 

Taller de Inteligencia Emocional para Infantil y Primaria. Para una educación completa y sana es importante una formación en habilidades sociales y emocionales. Estudios recientes otorgan más peso a este aprendizaje que al famoso Cociente Intelectual de los test de inteligencia. Psicólogos experimentados imparten el taller.

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Orientación

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Toma de decisiones

En muchos casos hay que tomar complicadas decisiones que tendrán repercusiones importantes en nuestra vida.

 

Tener un equipo de profesionales experimentado puede ser el complemento ideal para asegurarnos una toma de decisiones satisfactoria.

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Equipo de psicólogos y pedagogos

Conscientes de las dudas y dificultades que surgen a la hora de educar, en la escuala para educadores ponemos a su disposición un experimentado equipo de psicólogos y pedagogos.

 

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Opiniones

 

Esta iniciativa de ayudar a los padres a comprender mejor a nuestros hijos, a ayudarnos a mejorar sus conductas, a ayudarnos a ser el apoyo de los mismos sin caer en "malos hábitos", a mejorar la calidad del tiempo que compartimos con ellos, a sentirnos bien con lo que hacemos aunque a veces nos pueda el stress o el cansancio; que alguien nos diga que es normal que a veces perdamos los nervios... que alguien nos anime a que tengamos también tiempo para uno mismo...,todo esto ayuda, la teoría la sabemos, pero a veces no sabemos cómo plasmarla en el día a día y creo que gracias a profesionales como es el caso de Daniel Novoa nos hacen que todo parezca más fácil, mejor, nos dan la visión optimista de lo duro que nos resulta educar. GRACIAS.


Patricia Estévez


Sales Support Department
Tap Air Portugal

 

 

Pienso que ha sido una charla estupenda, muy útil y que ayuda mucho y os estoy recomendando a todos los que conozco porque creo que sois capaces de ayudarnos a muchas familias que amamos a nuestros hijos pero que no somos capaces de gestionar bien nuestras emociones y las de ellos, aprendiendo esto que nos enseñáis, nos estáis abriendo la puerta a que nos sintamos realizados como padres y eso no tiene precio. Muchas gracias y enhorabuena!

 

Laura Polakof


Profesora de Francés

Organización de transporte de embarcaciones

 

 

Información para Madres y Padres

Estilos Educativos

Estilos Educativos

 

Frecuentemente, se menciona en los medios de comunicación que la carencia de compromiso educativo de los padres y madres explica fenómenos que preocupan crecientemente a la sociedad, como son la violencia, el fracaso escolar, el consumo de drogas, los embarazos adolescentes, etc.

 

Lejos de una posición culpabilizadora hacia las familias, se les debe ofrecer una solución nueva cuya función sea, por una parte, la de recordarles que en la provisión de determinadas necesidades de un ser humano en desarrollo – como son el afecto incondicional y la práctica de la necesaria exigencia – su papel es insustituible y, por otra parte, ofrecerles orientaciones y recursos educativos para ejercer con seguridad su papel como criadores.

 

Hay que comenzar diciendo que la educación perfecta no existe, sobre todo si la consideramos como un conjunto de normas utilizadas como una receta. Además, no hay un niño/a igual a otro, ni siquiera en la misma familia, así que más que fórmulas estándar, podemos disponer de guías para orientarnos en situaciones diversas.

 

En la educación cotidiana de los/las hijos/as es importante ser espontáneos, la intuición es necesaria porque son las familias quienes conocen mejor a sus hijos/as y el modo de ayudarles. En este sentido, la empatía permite entender los motivos que ellos/as tienen para actuar en una determinada situación y, desde ahí, podemos enseñarles eso tan importante para su vida que es saber ponerse en el lugar del otro.

 

La coherencia también es importante (uno tiene que creer aquello que quiere enseñar). La contradicción entre lo que se dice y lo que se hace invalida la norma que o bien no se cumple o lleva a la mentira. Para ello, las familias deben actuar con seguridad y sin contradicciones. Sobre todo con un estilo de comportamiento con lo que los hijos/as se identifiquen e imiten. No se trata de adiestrarles o convertirles en algo que deseamos, sino que se tendrá más éxito si se les ayuda a descubrir sus capacidades, personalidad...

 

Los estilos a la hora de ejercer la autoridad son los siguientes:

 

·         Familias autoritarias

·         Familias permisivas o sobreprotectoras

·         Familias democráticas

·         Familias indiferentes

 

a) Familias autoritarias

 

Se caracterizan por utilizar un alto nivel de exigencia en todos los aspectos de la vida de sus hijos/as. No son receptivos a las necesidades del niño/a ni cambian sus técnicas de disciplina en función del contexto, de la edad o de otras variables. Consideran que la razón es siempre de los padres/madres y que el respeto de los hijos/as proviene del temor. Los padres/madres imponen las soluciones en los conflictos que se plantean y dirigen y controlan todo el proceso de toma de decisiones. Cuando surgen conflictos utilizan estrategias caracterizada por el empleo de la fuerza, a nivel de amenaza o de ejecución real, la retirada de privilegios, de afecto etc. Critican a la persona ("eres un inútil"), no las acciones de la persona, lo que genera una baja autoestima.

 

Consecuencias educativas:

 

Los niños criados en este ambiente tienden al conformismo y a la sumisión. Raramente son líderes, aceptan de buen grado la voluntad de otros. Son pasivos, tímidos y ansiosos para obtener la aprobación de los demás. No se sienten bien aceptados por el distanciamiento emocional de sus padres y madres. Se sienten aceptados cuando son dirigidos por otros, pueden mostrar bajos niveles de autoestima y altos niveles de dependencia. Pueden mostrar sentimientos de culpabilidad ante la imposibilidad de no cumplir los deseos de sus padres/madres.

 

 

b) Familias permisivas o sobreprotectoras

 

Se caracterizan por ser poco exigentes y tratan de evitar que sus hijos/as se enfrenten a las dificultades de la vida, y van quitándoles obstáculos. Consideran que los hijos/as son buenos y saben qué tienen que hacer y que hay que darles todo lo que piden, especialmente aquello que los padres/madres no pudieron tener. Este ambiente se caracteriza por la libertad acompañada por apoyo emocional. Son padres y madres reacios a poner reglas y a imponer limitaciones a sus hijos/as.

 

Consecuencias educativas:

 

Estos/as niños/as tienden a ser egocéntricos, dependientes, con dificultades para el esfuerzo, carecen de autocontrol de sus impulsos y anteponen sus deseos y necesidades a los de otras personas. Todas estas limitaciones alteran las buenas relaciones con sus compañeros/as.

 

c) Familias democráticas

 

En este estilo educativo, las relaciones entre padres/madres e hijos/as están presididas por el respeto mutuo y la cooperación. Los padres/madres consideran que se pueden equivocar en las decisiones como cualquier ser humano. Buscan y potencian que los hijos/as puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos/as. Ayudan en la búsqueda de soluciones equidistantes del abandono y de la sobreprotección y consideran que los problemas son un reto para la superación personal.

 

Consecuencias educativas:

 

Estas familias desarrollan en los hijos/as el sentido de responsabilidad para que asuman las consecuencias de sus actos. Inducen en los hijos/as habilidades de trabajo en equipo y los hijos/as aprenden actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas.

 

d) Familias indiferentes

 

Estos padres y madres no son receptivos a las necesidades de los niños/as y, además, son indiferentes desde el punto de vista afectivo. No practican de forma coherente ningún tipo de disciplina.

 

Consecuencias educativas:

 

Los/las niños/as educados/as en este ambiente muestran conductas impulsivas, rebeldía y pautas de delincuencia. Manifiestan una tendencia a ser más solitarios y aislados socialmente. A menudo tienen problemas emocionales y son inmaduros. Estos resultados parecen ser el efecto de una excesiva libertad que les proporcionan unos padres no afectuosos. Los niños se sienten rechazados y vacíos emocionalmente.

 

 

Actualidad

Importancia de la participación de las familias en la educación de sus hijos

Vida

La participación de la familia en la escuela tiene importantes fundamentaciones:

 

  • Porque sólo conjugando el papel formativo de las escuelas, con las responsabilidades de las familias, es posible garantizar a todos una buena educación.
  • Porque la escuela y educación pública se definen en torno al valor de la participación y la democracia y en ese terreno, a las familias les corresponden sus propios derechos y sus deberes.

 

En general, tanto padres como profesores coinciden en la necesidad de complementar su participación en la tarea educativa. Por nuestra parte, los maestros/as sabemos que nuestra actuación con los niños/as debe estar en conexión con sus experiencias fuera del centro educativo, para asegurar la personalización y para que lo vivido y aprendido en la escuela tenga apoyo y continuidad dentro de las familias.

 

La familia junto con la institución escolar y la comunidad en general deben trabajar por una educación de los niños más integral, que tenga en cuenta muchos más factores que ayuden a su desarrollo. Debido a esta responsabilidad es importante que los padres se formen y se informen sobre todo lo relacionado con la educación con el fin de poder actuar.

 

Es un tópico fuertemente arraigado entre el común de la docencia, tanto dentro del ámbito escolar primario como del secundario, el hecho de la escasa implicación de los padres y madres en las tareas de educación de sus propios hijos. Aunque evidente y afortunadamente esto no es así en todos los casos. Sólo podemos generalizar si nos referimos al progenitor masculino. Entonces, el desinterés alcanza niveles desmoralizadores. En cuanto a esto podemos pensar que el horario de trabajo, puede ser el causante de esta falta, pero si analizamos que hay muchas madres que trabajando con el mismo horario que los padres, si acuden y están pendientes de los aprendizajes de sus hijos, entonces podemos llegar a la conclusión que en las familias el rol de cuidar de la educación de los hijos e hijas, es implícitamente y explícitamente en algunos casos, de las madres. Con lo cual, en la mayoría de los casos, ya estamos perdiendo de entrada la implicación de una parte de la familia.

 

La tasa de padres adscritos, con cuota de pago, a las asociaciones, es igualmente bajo. Con relación a la implicación de las familias en la escuela, no podemos ni debemos generalizar tanto. Por un lado se encuentran aquellas madres que están pendientes y atentas a la educación de sus hijos: la relación con el tutor o tutora es cordial, asisten a las citas, sin ser llamadas acuden al centro para saber de sus hijos, actúan con predisposición y colaboración con el tutor o tutora, informando y dejándose informar. En la mayoría de estos casos los hijos e hijas van muy bien en clase, son respetuosos, y están motivados para aprender. Un indicador claro de este resultado positivo en los alumnos y alumnas es la implicación de la familia en su proceso de enseñanza y aprendizaje (García Correa, 1985). La conducta personal y académica del escolar siempre suele ir en proporción directa a la unión de fines y medios que él conoce que hay entre padres y profesores. La desunión de docentes y familia sólo acaba en prejuicio de la motivación por el aprendizaje de los hijos.

   

 

Pero, en otro término, se encuentran aquellas familias que tienen muy poca implicación en la educación de sus hijos (desgraciadamente, en la actualidad superan en número a las otras), no asisten a las citas y menos aún solicitarlas por propia voluntad, no están pendientes de las tareas escolares de los niños, etc. Un dato que serviría para evidenciar esto sería medir el índice de visitas que cualquier tutor escolar tiene de los padres de sus alumnos a lo largo de todo el curso académico. Tal índice es muy bajo en las visitas solicitadas por los padres, en torno a un 24% de media, aunque es mejor en las reuniones solicitadas por el tutor, en torno a un 79% de media. Algo a debatir por otra parte sería la capacidad del profesor o profesora de motivar a esos padres y madres que no se implican. O reorientar las entrevistas con padres y madres, así como las reuniones, eliminando la muy extendida creencia, desgraciadamente, algunas veces, conforme con la realidad de que llamada del profesor-tutor equivale a quejas por el comportamiento académico o conductual del hijo correspondiente.

 

Para la mayoría de los padres, la reunión de padres con profesores es una reunión cuya existencia sólo se entiende, hoy por hoy, para arreglar algo, algo que sólo se puede arreglar con medidas de castigo hacía el alumno. Debemos sensibilizar a los padres y madres de la importancia de participar en las escuelas, por el beneficio de la educación de sus hijos, el problema es, la manera efectiva de llevarlo a cabo. Hay que lograr que las reuniones padres-profesores, referidas a alumnos individualizados, sean irrelevantes, por cotidianas. Y una vez conseguido esto ampliar objetivos implicando cada vez más y de diferentes maneras a las familias en los centros (Día de la salud, semana cultural, día de convivencia, día de la multiculturalidad, etc.).

 
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